March 20, 2013
Freedom of Speech. In the past (and today)

So, the story goes as follows. A guy was talking to Brezhnev about freedom of speech. And the point was the US and the USSR had, yes, some disparities.

Brezhnev, surprised, strongly reacted.

-But how on earth would you say something like that?

-I’m not sure I follow, Mr Secretary-General. In the US, anybody can stand outside the White House and protest, saying “Reagan is a schmuck, Reagan is a schmuck”.

-Oh. And where do you see a difference with our country? Anybody can stand and protest in front of the Kremlin, and shout “Reagan is a schmuck, Reagan is a schmuck”!!

(Thank you my friend EO for this great piece)

March 12, 2013
Otra época

“En esa época, era muy distinto. Cuando te ibas, no los veías nunca más”.

Mi abuela, a sus 101, contándome que su hermano Leib había decidido escribirle una carta al tío Moisés Malenqui, que vivía en Argentina, para ver si se podían venir. Allá estaba difícil; los cosacos amedrentaban constantemente a la población judía.

Malenqui, que tenía una colchonería y le iba bien, le mandó, tiempo después, los pasajes. Oscar y Raquel, mis bisabuelos, no sabían nada. Y sin embargo aceptaron el consejo de Leib (que mi abuela describe como muy inteligente), se subieron al barco, comieron poco durante 30 días y llegaron finalmente a la Argentina.

Y nunca más volvieron a Rumania (otras veces Rusia); hoy, Ucrania. Nunca más.

October 13, 2012

Politics Masterclass

October 6, 2012
Ahhh, los primeros 31, y los últimos del vino… (Taken with Instagram)

Ahhh, los primeros 31, y los últimos del vino… (Taken with Instagram)

September 20, 2012
El duelo y el vestido

Por Manuel Canti

A veces, podemos confundir una situación de duelo, aparentemente normal, con una que en realidad es patológica. Por un simple mecanismo de negación -casi como si fuese una defensa- o simplemente por no reflexionar lo suficiente, no nos damos cuenta de que lo que vemos como ordinario, en realidad no lo es.

En Duelo y melancolía, escrita en 1915 y publicada dos años más tarde, Sigmund Freud escribe lo siguiente: “el duelo es, por lo general, la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente: a patria, la libertad, el ideal, etc.”. ¿Quién podrá negar que la muerte de un esposo amado, de un padre de familia, de un compañero de toda la vida y compinche político produce, necesariamente, una reacción? Probablemente nadie, pero también, muchos se preguntarán, y qué hacemos con esto, qué pasa después.

La respuesta puede tener más de una arista, pero es la ley judía, en su tradición milenaria (y fuente de mucho de lo escrito por Freud en esta materia), quien sostiene que si bien hay que hacer el duelo de un ser querido y procesar la pérdida, deben respetarse también los tiempos a través de los cuales el duelo se mitiga, hasta que concluye. Estos tiempos son muy claros; comienza con una semana de duelo estricto, se morigera por los próximos treinta días y termina tras un período de un año. A partir de aquí, uno debe aferrarse a la vida, con -casi- total normalidad. El duelo no sólo es una muestra de respeto, sino un camino hacia la sanación del dolor provocado por la desaparición física de un ser amado. No hacer el duelo, o caer en el abismo del sufrimiento, son extremos no recomendables. Por eso, hacer el duelo y respetar los tiempos prescriptos permite reinsertarse en la vida activa y alegre, en donde la persona fallecida será recordada en la trascendencia de su memoria.

Es interesante como Freud continúa su ensayo. Dice así, “es también muy notable, que jamás se nos ocurra considerar el duelo como un estado patológico y someter al sujeto afligido a un tratamiento médico, aunque se trata de un estado que le impone considerables desviaciones de su conducta normal. Confiamos, efectivamente, en que al cabo de algún tiempo, desaparecerá por sí solo”. Desviaciones a su conducta normal pueden tener que ver con la vestimenta, el llanto, las continuas alusiones a la persona muerta e incluso con la apelación a su deificación, por tiempos que van mucho más allá que un año. Aquí, entonces, el primer indicio de que podemos confundir una situación que luce común y corriente con una que en realidad es patológica.

Freud va más allá y explica cuál es la labor que el duelo lleva a cabo. Una vez que la realidad ha puesto de manifiesto que el objeto amado ya no existe, demanda que la libido (de quien sufrió la pérdida) abandone todas sus relaciones con dicho objeto. Contra esta demanda, “surge una resistencia naturalísima, pues sabemos que el hombre [o la mujer] no abandona gustoso ninguna de las posiciones de su libido, aun cuando les haya encontrado ya una sustitución”. La conclusión de este concepto es contundente: “esta resistencia puede ser tan intensa que surjan el apartamiento de la realidad y la conservación del objeto”. En otras palabras, y hablando de la política vernácula, hacer de cuenta de que Néstor está vivo.

Si la presidenta de la nación, en todo su derecho humano y emocional, aun no logró superar la pérdida de Néstor Kirchner, ¿no debería tratarse adecuadamente? Y si se está tratando, ¿no debería comunicárselo a la sociedad? Ella es la líder natural del pueblo argentino, y si estuviese en una situación patológica, debería hacer algo al respecto, dado que el estado de lamentación no es algo que desaparece como por arte de magia, y no debería someter al pueblo a su pesar y a su sufrir.

Ahora bien, si la presidenta está completamente repuesta de la desaparición física de Néstor, entonces el continuo uso de ropas negras (satirizado por Jorge Asís como el “vestidito negro”), la apelación a “él” (que en todas las tradiciones y culturas es una identificación con Di-s), los llantos públicos, la continua presencia de Kirchner en el discurso, en las imágenes y hasta en forma de muñecos… ¿no es una deliberada manipulación de los sentimientos? ¿No se está engañando al pueblo?

Agrega Freud que “lo normal es que el respeto a la realidad obtenga la victoria”. Estaría bueno, eso. Que, en todos los ámbitos, lo normal sea el respeto a la realidad.

 

September 19, 2012
In other words

In other words, the world has been a witness of Iranian’s president constant hatred towards Israel. He continually calls to wipe this country off the face of the earth. Denies the Holocaust. Sponsors violence and terrorism.

And we do not see a rash of violence in Iranian embassies across the world, nor the murder of innocent civilians because of these statements.

Something might just not be quite right.

September 19, 2012
No One Murdered Because Of This Image

Following the publication of the image above, in which the most cherished figures from multiple religious faiths were depicted engaging in a lascivious sex act of considerable depravity, no one was murdered, beaten, or had their lives threatened, sources reported Thursday. The image of the Hebrew prophet Moses high-fiving Jesus Christ as both are having their erect penises vigorously masturbated by Ganesha, all while the Hindu deity anally penetrates Buddha with his fist, reportedly went online at 6:45 p.m. EDT, after which not a single bomb threat was made against the organization responsible, nor did the person who created the cartoon go home fearing for his life in any way. Though some members of the Jewish, Christian, Hindu, and Buddhist faiths were reportedly offended by the image, sources confirmed that upon seeing it, they simply shook their heads, rolled their eyes, and continued on with their day

(Source: The Onion)

September 18, 2012
Rushdie and After

newyorker:

It is the sometimes impossibly difficult political and moral work of Rushdie and the rest of us to go on defending freedom of expression even when the object at the center of things is as indefensibly offensive as “Innocence of Muslims” and its countless kin.

David Remnick on Salman Rushdie, “The Innocence of Muslims,” and freedom of expression: http://nyr.kr/O8zfHf

Photograph by Richard Avedon.

September 17, 2012
Tiene sentido comer por $6

Comer por seis pesos tiene sentido. Te nutrís como el culo, por lo tanto no tenés capacidad de pensamiento pleno, por lo tanto no cuestionás, por lo tanto hacés lo que te dicen. Por ende te comportás, votás, y hacés las cosas de forma funcional, acrítica.

Es raro que uno crea que estas afirmaciones son “ingenuas”.

August 27, 2012
Avigdor

Por Manuel Canti

A veces, uno tiene la fantasía de que con algunas ideas es posible salvar al mundo. ¿Nunca te pasó? Pues a mi sí. Soñando despierto me encuentro, a veces, dando el discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso frente a la Asamblea Legislativa. Señalando la importancia de las instituciones. De no vituperar los roles. De que el sistema de frenos y contrapesos funcione. Poniendo énfasis en la honestidad e idoneidad. Pero no siempre es así, a veces la situación no es tan grandilocuente. Esta vuelta me pasó tras visitar un interesantísimo proyecto en la provincia de Entre Ríos.

Fue un trance, pero uno lindo. El día, soleado, comenzó bien. Estaba fresco y claro, ideal para manejar quinientos kilómetros. Por suerte, mi fiel copilota me acompañaba cebando un rico mate.

Y comenzó la ruta. Tranquila, con poco tráfico, dado que era un viernes por la mañana. Así, tomando Avenida del Libertador, subimos a la General Paz y de allí a manejar por la Panamericana. Pocos autos, pocos colectivos, pero mucho bochinche. A pesar del asfalto, en impecables condiciones, teníamos la sensación de siempre. El caos de la ciudad, que cotidianamente nos envuelve en una confusa mezcla entre vivir en una ciudad bella y avanzada, llena de propuestas culturales, pero que tiene también discusiones políticas estériles que a nadie le importan, aumentos de precios insoportables  y… la inseguridad. La certeza de la inseguridad.

Mientras las intermitentes rayas del pavimento que separan un carril de otro se hacían una continua línea blanca, el paisaje, naturalmente, comenzó a cambiar. Alejarse de los grandes edificios y el cruce de autopistas ayuda también a alejarse del caos. No se si esto es cierto, pero al menos es una percepción. Y por supuesto, de lo urbano pasamos a lo suburbano, y poco a poco entramos en zonas rurales. Teníamos como primer referencia de cambio de rumbo el Complejo Zárate-Brazo Largo.

Al salir de la ruta 9, y encarar al río, pasamos al lado de una de las empresas más competitivas del mundo en su rubro. Sí, la empresa de los tubos sin costura es ítalo-argentina. Parece increíble, pero es así. Y a cruzar el puente, que data de la década del setenta. Flor de puente, ¡podemos construir grandes obras!

Al cruzar toda la Isla Talavera y entrar formalmente en la provincia de Entre Ríos, pasamos a una nueva sensación: del desarrollo al menor desarrollo. Si bien es cierto que la ruta hasta Ceibas es autopista y está en buenas condiciones, después todo empieza a cambiar. Se hace de una mano y, andando en la camioneta, es común sentir esos ruidos a medida que las cubiertas pasan por los parches de asfalto o alquitrán. Rutas “reparadas” a la usanza argentina.

Tras llegar y cruzar la ciudad de Gualeguay, sentí que el tiempo estaba casi detenido. La última vez que había pasado por allí fue en diciembre de 2000. Exceptuando algunos autos nuevos, todo parecía estar igual. El barro, la parrilla de la esquina, las construcciones. Me pregunté si estará así desde hace 10 años o desde hace 50.

El subdesarrollo llegó pasando el pueblo de Raíces. La ruta, a partir del cruce por donde se llega a Villaguay, esta bombardeada. Y todo parece ser un reflejo del aislamiento, de economías cerradas, de estados que no llegan y no promueven el desarrollo. Sin embargo, a pesar de la falta de buenos caminos, de la llegada del gas natural, del agua por cañerías y de complicaciones con el transporte, arribamos un oasis: Colonia Avigdor.


Ahí, lejos de la Capital Federal, existe un pueblo fundado en 1936 con la llegada de judíos alemanes que buscaban un lugar en donde construir su hogar –y escaparse de la Alemania nazi, claro está. Fue la última migración auspiciada por el Barón de Hirsch a la Argentina. Más allá del interés histórico o turístico de este pueblito, lo increíble es lo bien que funciona un proyecto comunitario inspirado en los moshavim israelíes.



Los moshavim son unidades o proyectos comunitarias en donde hay gente que vive, que se educa y que trabaja, pero que al mismo tiempo tiene una base económica que lo sustenta. Los kibbutzim, antecesores directos de este esquema, tenían una esencia fundamentalmente socialista y sirvieron como unidades fundacionales de Israel, proveyendo educación, idioma, trabajo y sentido de pertenencia. Algún tiempo después, se agregaron al sistema los moshavim,  incorporando una la lógica económica que les permitiría ser autosustentables.

Gracias al enorme esfuerzo de la Fundación Judaica, en Colonia Avigdor funciona un proyecto de este estilo, pero bien argentino. Sumando osadía y donaciones, hay alrededor de 100 hectáreas que permiten cobijar un rodeo vacuno que nutre el tambo con las famosas holando-argentino. El tambo produce leche, que es transportada a la quesería en donde se hacen quesos que se estacionan por un tiempo, para luego ser vendidos en el mercado. Más de 25 personas –todas jóvenes- están empleadas, teniendo una manera digna de ganarse la vida. Todos ellos son graduados del instituto educativo que funciona en Avigdor, que además tiene acuerdos de cooperación con organizaciones tales como el INTA. Todos ganan. Los jóvenes se quedan en el pueblo, reciben un ingreso, lo gastan, estimulan el comercio local, el INTA puede experimentar y contribuye al desarrollo, etc. Además, reciben educación, laboran la tierra y recrean la cultura del trabajo y el sacrificio. Los límites están en la falta de transportes óptimos, el alto costo del gasoil y demás obstáculos ajenos al proyecto. Esto impide que Avigdor tenga un horizonte de crecimiento infinito.


¿No es esa, acaso, una gran respuesta al problema argentino? Imaginémoslo un instante. Dos ejes. El primero, armar moshavim en tierras hoy improductivas, inundadas o abandonadas. A través de la incorporación de tecnología, transformarlas en proyectos sustentables, con educación, trabajo y futuro (esto fue lo que se hizo en Israel en tierras pantanosas e infestadas). Se resolverían muchos problemas juntos. Y el segundo eje: armar estos proyectos en la base de la cadena productiva de diferentes empresas. Así, las empresas se asegurarían la provisión de lo que necesitan para producir, y estos proyectos tendrían una salida directa al mercado asegurando su subsistencia. ¿Cómo financiarlo? Con políticas públicas de estímulos e incentivos, tanto para el primer como para el segundo ejemplo.

Es cierto, tal vez peque de idealismo o voluntarismo. Pero Avigdor funciona. Bien podría funcionar en diversos puntos del país, generando un efecto multiplicador que reviva no sólo a las economías regionales, sino que podría ayudar a recuperar la cultura del trabajo y del esfuerzo perdida, dando salida a la decadencia cultural que tanto nos aqueja.

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